EL MUNDIAL DEL ’94


En Marzo de 1994, año de la Copa Mundial de Estados Unidos, decimoquinta edición, fui invitado por el Consulado de Colombia en Los Angeles, a ser parte del grupo a formarse, con el fin de participar en la Inauguración de la sede en Pasadena, precisamente, el día del primer partido en dicha sede: Colombia vs. Rumania. El propósito de este escrito es presentar mi narración del majestuoso día, así como presentar mi corta colección fotográfica de ese memorable… y triste evento.  

Dicha Ceremonia se llevaría a cabo el 18 de Junio y la idea del Comité Organizador, era efectuar un desfile multicolor, alegre y vistoso, el que resaltaría el aporte de 24 grupos étnicos, residentes en el Sur de California, representando los países participantes en dicho Mundial, acompañados de varias bandas musicales de la localidad. Este fondo rítmico, contribuiría al colorido de las banderas y atuendos, a ofrecer un espectáculo sin igual, como homenaje a su majestad . . . El Fútbol.

Cada delegación constaría de 12 personas y era la responsabilidad de cada grupo, su organización en general, así como las vestimentas a llevar. Cada una portaría, además de una pancarta con el nombre del país, la respectiva bandera nacional. Los atuendos que se vieron, fueron únicos, pues cada una de las delegaciones, puso gran esmero en su presentación.

Las tres últimas delegaciones en desfilar fueron, Colombia, Rumania y el grupo anfitrión, Estados Unidos. El clima se había tornado festivo desde temprano, con la sonora música de diferentes regiones del mundo.

Todo este gran espectáculo, era solo el preliminar de lo que se presagiaba como una gran fiesta: Rumania era nuestro primer escollo a salvar, para que Colombia triunfara en este Mundial . . . nuestro Mundial.

Al fin y al cabo y sin tropicalismo alguno, veníamos con una racha invicta increíble, creo que de 26 partidos de preparación, incluyendo el mentado y nunca esperado 5-0 contra Argentina, en Septiembre del año 93, una de las últimas fechas de la larga eliminatoria, en el Estadio Monumental de Núñez.

Volviendo de Buenos Aires esa noche en el avión, se dice que Pacho Maturana le dijo a su asistente, el Bolillo: “Carajo Hernán Darío, nos va a tocar ganar el Mundial”. Que idiotada!

 Pero ese día, los favoritos éramos nosotros, no había duda; no se hablaba de otra cosa; nos venían seis partidos y no podíamos parar de triunfar, desde éste, hasta la final . . . donde? En Pasadena! Y yo estaría ahí, pues tenía los boletos, comprados muchos meses atrás.

Colombia era el equipo local; los colores de nuestra bandera, el amarillo, el azul y el rojo, engalanaban impresionantemente las tribunas, pero el amarillo provenía solo de las miles y miles de pelucas tipo “Pibe”.

La organización, como todo lo de aquí, impecable. Nosotros, nuestro grupo, así como todos las otras delegaciones, tuvimos que reunirnos en un enorme parqueadero, como a diez cuadras del estadio.

Por la secuencia de los países en el desfile, se nos designó compartir el transporte desde allí hasta el estadio, nada más ni nada menos, que con la delegación Rumana, 12 muchachas jóvenes, todas muy, muy bonitas, quienes lógicamente, tuvieron la oportunidad ya en el bus, de probar nuestro aguardiente durante el trayecto. También fueron a contarle a sus padres, que habían oído unos dizque …  “vallenatos”.

Nos movilizamos en 12 buses, 24 delegaciones; nosotros viajábamos en el penúltimo bus, antes de la delegación anfitriona; existía una organización al extremo. El recorrido fue una belleza, la ciudad decorada con esmero, impecable y 40.000 personas en las calles, desde muy temprano, gozando de un hermoso día, 32°C. Cientos de restaurantes con mesas afuera y todo californiano, gozando de algo que ellos creían, era exclusivo al football americano y a su famoso Super Bowl. Tremenda sorpresa!

La comitiva de buses arribó a los predios del estadio cerca del medio día, donde se preparaba el desfile; allí pude fotografiar variados grupos de los muchos participantes. Minutos después, en estricto orden, nos dirigieron hacia el túnel que daba acceso al interior del estadio. La entrada a dicho túnel fue lenta, pero cual no sería mi sorpresa, cuando, en la mitad del trayecto y creo que justo en la puerta de los camerinos, nos encontramos con parte de nuestro cuerpo técnico, incluyendo al “Bolillo” y a Pacho Maturana . . . en persona. Ellos, se prestaron amablemente, a departir con nosotros por un par de minutos.

La entrada a la gramilla fue majestuosa y el impacto que recibimos al ver el interior del estadio, fue de verdad, emocionante. Como mencioné antes, las tribunas estaban vestidas con nuestra bandera, indescriptible. Momentos después, los 93.500 espectadores presentes, aplaudieron con rabia a nuestra delegación, la que simbolizaba la belleza de la orquídea, la alegría de nuestra música y la bondad del compañero de tantos, el buen Café.

Como estaba planeado, la Ceremonia Inaugural fue todo un éxito; pero lo principal: con mi grupo de paisanos, fuimos parte integral de la gran fiesta. La pequeña cámara que llevé camuflada ilegalmente, cumplió su misión y ustedes podrán ver los magníficos resultados, en la galería de fotos.

Pero debo anotar, que para mí personalmente, todo esto era como un aperitivo. Mi corazón estaba verdaderamente, en el partido, principalmente en éste, pues, después de meterle a Rumania un 2-0, barríamos a Estados Unidos y ni hablar de Suiza . . . y de ahí p’alante!

Al término de la Ceremonia nos trajeron de vuelta a aquel mentado parqueadero, en los mismos buses. De los arriba de 500 participantes en el desfile, tanto delegaciones, como bandas musicales, yo siendo, creo de los pocos que tenía (y como dije antes, había tenido boleto de entrada por meses), empecé mi odisea para volver al “Rose Bowl”, para presenciar el indiscutible triunfo de mi equipo. Tuve que hacerlo caminando muy rápido y a veces corriendo, pues era lejos. Había un calor sofocante y yo estaba… de saco y corbata, de los que me deshice rapidito.

Toda novela tiene su parte alegre, pero siempre se tiene que incluir un momento dramático para que haya algo de impacto. Este se presentó, cuando arribé a mi asiento, lógicamente numerado, a los 28 minutos de iniciado el partido, donde me esperaba mi grupo de familiares y amigos. Me sorprendí de ver caras como de tragedia. Ya íbamos perdiendo por un gol. Terrible momento, especialmente para mi. La sorpresa fue enorme.

Sin embargo pensé: “con el gran equipo que tenemos, ya en unos minutos empatamos … y después los goleamos”. Mientras trataba de salir de mi estupor, medio me acomodaba y recibía una cerveza bien fría, el destacado jugador rumano Gheorge Hagi, hizo el segundo gol desde 35 metros, un sombrerito a nuestro arquero Oscar Córdoba, haciéndolo ver como un niño colegial de 12 años; 2-0.

Ahí se me acabó el Mundial ! ! Ustedes saben el resto; resultado final, un desesperanzador 3-1, nada menos que en el primer partido.

A esto, siguieron llamadas anónimas, rumores de brujería y amenazas de muerte, que no sólo afectaron tremendamente al equipo, sino que prepararon el escabroso camino al fracaso.

Aquí hago un paréntesis, para comentar lo siguiente: yo había estado días antes en Fullerton, en el “Double Tree Hotel” donde se concentraba el equipo colombiano y mi impresión fue que parecía una “plaza de mercado”; gran cantidad de familiares de los jugadores en los restaurantes, niños correteando por doquier, miles de periodistas ejerciendo su función informativa desordenadamente, aficionados como yo, por doquier y en fin, en mi opinión de ignorante, una falta de disciplina muy criticable. Como dirían nuestros hermanos mexicanos, “un relajo”. Días después de nuestra triste eliminación, estuve en San José, California, donde asistí al partido de Brasil contra Rusia; cabe destacar, que en la población cercana de Los Gatos, donde se hospedaba Brasil, había alrededor de la concentración un hermetismo y control enormes, donde escasamente llegaba la prensa, pero solo bajo estricta programación. No se aceptaban visitas de ninguna clase. Cuando aprenderemos?

Cuatro días después del partido con Rumania, siguió otra derrota, esta vez contra Estados Unidos, un 2-1, que incluyó el no intencional auto-gol de Andrés Escobar. Para completar la telenovela, ya de vuelta a Medellín un par de semanas después, sucedió su trágica  y absurda muerte,  profunda herida al país . . . la que nunca cicatrizó.

El grupo compuesto por “Pacho”, Hernán Darío, el “Tino”, Leonel, el “Pibe”, el “Tren”, Alexis, el “Chonto”, Freddy y el resto, se había apoderado de nuestra ilusión, la subió a las nubes, muy alto, para después, dejarla derrumbar como un castillo de naipes.

Hoy en día, después de “Tres Mundiales Consecutivos sin Mundial, todavía sigo esperando… que clasifiquemos a “Brasil 2014”.

Espero que les gusten mis fotografías, pues son verdaderamente exclusivas … y únicas. No se las pierdan!

 


 

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1 comentario

  1. magnificos los comentarios, espectaculares las fotos.

    muchas gracias:

    Heranndo Sarmiento

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